Hombrecitos
Hombrecitos Los jardines marchaban admirablemente aquel verano. En septiembre, con gran alegría, se procedió a la recolección. Jack y Ned juntaron sus haciendas, cosecharon papas, que era artículo de fácil salida y vendieron a buen precio hasta cien kilos a papá Bhaer, porque las papas se consumían pronto en Plumfield. Emil y Franz desgranaron sus cereales, los llevaron al molino y volvieron, orgullosamente, con harina bastante para el budín y los bollos de muchos meses. Se negaron a cobrar la harina, porque Franz decía:
—Aun cuando pasáramos la vida cosechando trigo, no pagaríamos a tío lo que ha hecho por nosotros.
Nat recogió habas en tal abundancia, que no sabía cómo trillarlas. Tía Jo resolvió el problema. Le aconsejó extender las vainas en el granero, que tocara el violín e invitara a bailar a los niños. Así se hizo la trilla.
