Hombrecitos
Hombrecitos —¿Quién lo sabe? —interrogó el maestro.
—Yo lo sé —contestó Medio-Brooke—. Esta fiesta la instituyeron los peregrinos.
—¿Porqué…? —preguntó Rob.
—No me acuerdo ahora —murmuró Medio-Brooke.
—Creo que fue porque no perecieron de hambre en una ocasión muy desdichada; y, al obtener una buena cosecha, dijeron: «Debemos dar las gracias a Dios», y señalaron un dÃa para la fiesta de gracias —explicó Dan, que admiraba y sabÃa la historia de aquellos hombres valerosos.
—¡Bravo! —exclamó papá Bhaer muy complacido—. CreÃa que no sabÃas nada más que historia natural.
—¿Te has enterado, Robby? —insinuó tÃa Jo.
—No, mamá. Yo creÃa que los «pigrinos» eran unos pájaros que vivÃan entre piedras, como los que hay en el libro de Dan.
—¡Qué disparate! ¡Confundes a los peregrinos con los pingüinos! —dijo Medio-Brooke, riendo.
—No te rÃas y enséñale lo que sepas —dijo tÃa Jo, sirviendo más salsa de almendras a Rob, para consolarlo de las carcajadas que oÃa.