Hombrecitos
Hombrecitos De pronto todos los niños se tomaron de las manos, formaron una rueda dejando en el centro a sus amados maestros y comenzaron a dar vueltas y a cantar alegremente:
Ya se ha acabado el verano,
ya terminó la labor;
ya se recogió una cosecha
ya la fiesta terminó.
Aún nos quedan diversiones,
aún nos queda ocupación,
y aún nos dará más cosechas
de dichas Nuestro Señor.
Hoy que de dicha gozamos,
damos con el corazón
gracias a nuestros maestros,
a nuestros padres y a Dios.
Al terminar las últimas notas de la canción, la rueda se fue estrechando hasta que el profesor y su esposa quedaron aprisionados por muchos brazos y medio ocultos por un ramillete de rostros sonrientes y juveniles, demostración de que una planta habÃa arraigado y florecido hermosamente en los jardincitos…
Porque el amor es planta que arraiga en todos los suelos, que se desarrolla sin miedo a las heladas del otoño o a las nieves del invierno, y que florece siempre, perfumando y bendiciendo asà por igual a quienes lo otorgan y a quienes lo reciben.