Hombrecitos
Hombrecitos La cocinerita salió y los chicos se alborotaron en la escuela al verla pasar; la niña, dirigiéndose a Medio-Brooke, dijo:
—Me llamo Sally, y soy la cocinera particular de la señora Bhaer. ¡Ya verás, ya verás qué juguete!
La anciana Asia estaba tan contenta como la pequeña y rió con ganas al verla entrar con la cofia torcida y balanceando la cesta como una cocinera atolondrada.
—Mi señora necesita todo lo que se pide en esta lista, y tengo que llevárselo —murmuró gravemente la niña.
—Muy bien; van dos libras de papas, verduras, manzanas, pan y manteca; aún no ha venido la carne; cuando venga la mandaré.
Colocó Asia en la cesta una papa, una manzana, un panecillo, un manojito de verdura y una cucharadita de manteca, encargando a Sally que tuviera cuidado, porque el chico de la mantequerÃa solÃa hacer trampas.
—¿Quién es ese chico? —preguntó la minúscula cocinera, sospechando que pudiera ser Medio-Brooke.
—Ya lo verá usted —contestó Asia.
Sally se alejó solemnemente, cantando una estrofa de la balada de «Caperucita Roja»: Ya se va Caperucita a la casa de su abuela, llevando un cesto de bollos y un Carrito de manteca…