Los Muchachos de Jo
Los Muchachos de Jo Hasta Laurie y Jo llegaron las exclamaciones que provocaron los regalos de Dan. Poco después de las exclamaciones llegó Jossie. VenÃa radiante de alegrÃa.
―Me ha traÃdo un traje de india. Es auténtico. Ahora ya puedo representar el papel de Namioka en Metamora. ¡Qué alegrÃa!
―Y para Bess, ¿qué es lo que ha traÃdo? ―preguntó Jo, interesada.
―Nada menos que una cabeza de búfalo disecada.
―¿Una cabeza de búfalo? ¡No es posible! Aunque Dan es capaz de todo… ―exclamó el señor Laurie, divertido.
―Pues es cierto. Dice Dan que asà podrá modelarla.
En efecto, eso repitió Dan una y otra vez a la indignada Bess.
―Piensa, Bess, que no progresarás si te empeñas en modelar siempre angelitos y gatitos. Debes intentar algo de más carácter, fuerte, vigoroso. Yo creo que una cabeza de búfalo…
―Muy bien. Puedo probar. Y cuando me canse colgaré esta cabezota en un lugar preferente para que nos recuerde a ti.
Dan se puso a reÃr a grandes carcajadas del enfado de Bess, que la niña se esforzaba en disimular, sin conseguirlo.