Mujercitas
Mujercitas —HabÃa una vez cuatro niñas que tenÃan lo bastante para comer, beber y vestir; bastantes comodidades y caprichos, buenos amigos y unos padres que las querÃan mucho, y sin embargo no estaban satisfechas. —En este punto, las jóvenes se miraron de reojo y empezaron a coser diligentemente—. Esas muchachas ansiaban ser buenas y se hacÃan magnÃficos propósitos que, por una razón u otra, nunca mantenÃan, y no dejaban de decir: «Si tuviéramos tal cosa», o «Si pudiéramos hacer esto o aquello», olvidando lo mucho que en realidad tenÃan y las numerosas cosas agradables que estaban a su alcance. Asà pues, preguntaron a una anciana a qué hechizo podÃan recurrir para ser felices y ella les contestó: «Cuando os sintáis descontentas, pensad en las bendiciones que habéis recibido y dad gracias por ellas». —Al oÃr esto, Jo levantó la vista un segundo, como si fuese a decir algo, pero cambió de idea al entender que el cuento no habÃa terminado.