Mujercitas
Mujercitas —¡Claro que es para ti, preciosa! ¿No te parece un gesto espléndido? Creo que es el anciano más bondadoso del mundo. En la carta está la llave; no la hemos abierto, pero nos morimos de ganas de saber qué dice —exclamó Jo, que abrazó a su hermana y le tendió la carta.
—Léela tú, yo no puedo, estoy demasiado nerviosa. ¡Oh, es maravilloso! —Beth escondió el rostro en el delantal de Jo, conmovida por el regalo.
Jo abrió el sobre y rió al ver el encabezamiento:
Señorita March:
Distinguida señorita,
—¡Qué bien suena! Me encantarÃa que algún dÃa alguien me mandase algo asà —comentó Amy, que encontraba aquel arranque anticuado muy elegante.
… he tenido muchos pares de zapatillas en mi vida, pero ninguno me ha quedado tan bien como éste. Las flores que ha bordado son mis favoritas y, al verlas, siempre recordaré a la dulce persona que me las ha regalado. Me gusta pagar mis deudas, por lo que confÃo en que permita que este anciano caballero le haga llegar algo que en otro momento perteneció a una nietecita que perdió. Reciba mi más sincero agradecimiento y mis mejores deseos.
Su amigo y humilde servidor,
JAMES LAURENCE