Mujercitas
Mujercitas «Entonces, ¿por qué te has vestido as�», pareció decir Laurie con la mirada, con tal claridad que Meg se apresuró a añadir:
—Se lo contaré todo y le explicaré a mamá lo tonta que he sido. Prefiero hacerlo yo misma; por eso te pido que no digas nada. ¿Lo harás?
—No diré nada, tienes mi palabra. Pero ¿qué he de contestar cuando me pregunten por ti?
—Di que estaba guapa y me lo pasaba muy bien.
—Lo primero, lo diré de corazón, pero ¿qué hay de lo demás? No parece que te estés divirtiendo, ¿me equivoco?
La forma en que Laurie la miró hizo que Meg respondiera, en un susurro:
—No, en estos momentos no. No pienses que soy mala; solo querÃa divertirme un poco, pero ahora entiendo que todo esto no merecÃa la pena y estoy algo aburrida.
—Mira, Ned Moffat viene hacia aquÃ. ¿Qué querrá? —preguntó Laurie juntando sus oscuras cejas, como si el joven no fuese de su agrado.
—Le he prometido tres bailes y supongo que viene a reclamarlos. ¡Menudo fastidio! —dijo Meg con un aire lánguido que hizo mucha gracia a Laurie.