Mujercitas
Mujercitas 
En aquella ocasión, el señor Pickwick se colocó unos anteojos sin cristales, golpeó la mesa, carraspeó y, después de lanzar una mirada severa al señor Snodgrass, que estaba repantigado en su silla y se colocó bien de inmediato, empezó la lectura.
The Pickwick Portfolio
20 de mayo de 18—
El rincón del poeta
ODA DE ANIVERSARIO
Una vez más, nos reunimos para celebrar,
con este rito, solemne y solidario,
en una sede que no podemos más que alabar,
nuestro quincuagésimo segundo aniversario.
Nadie nuestro pequeño club ha abandonado,
volvemos a vernos felices las caras;
hallándonos todas en perfecto estado,
nos estrechamos las manos entusiasmadas.
A nuestro querido Pickwick, siempre atento,
le damos la bienvenida con sumo respeto.
Él se pone las gafas y ocupa su puesto
y lee nuestro boletín con contento.
Aunque está resfriado y estornuda,
somos felices al escuchar tan sabia lectura.
La tos intenta volver su voz muda,
pero él siempre está a la altura.
El bueno de Snodgrass, alto y desgarbado,