Mujercitas
Mujercitas con gracia elefantina en la sala
saluda a su equipo, tan entregado,
con una alegría que en el alma cala.
El fuego poético ilumina su mirada
y, aunque lucha por resistir,
lleva la ambición en la frente marcada
¡Y en su nariz, una mancha nos va a divertir!
Entra el tranquilo Tupman a continuación,
tan sonrosado, gordete y almibarado.
De risas llena la habitación
y de la silla cae al suelo azorado.
El remilgado de Winkle también acude a la reunión
Es un modelo de buena educación
y acude bien peinado y listo para la actuación
aunque lavarse la cara cada día le parece un tostón.
Ha pasado un año y seguimos funcionando,
y mientras recorremos el camino literario,
que gloria aporta a quienes lo van caminando,
reímos, leemos y compartimos escenario.
Larga vida tenga nuestro club amado,
que nada enturbie su existencia plácida
y que los años por venir sean un dechado
de bienaventuranzas y alegría compartida.
A. SNODGRASS