Mujercitas
Mujercitas —No, gracias, las prefiero con arañas —repuso ella sacando dos incautas arañas que habÃan muerto ahogadas en la nata—. ¿Por qué me haces pensar ahora en aquella horrible comida que organicé, con lo buena que está la tuya? —añadió Jo, y ambos se rieron y compartieron plato, puesto que la vajilla se habÃa quedado corta.
—Aquel dÃa me divertà tantÃsimo que no logro olvidarlo. En cuanto a hoy, no es mérito mÃo. Yo no he hecho nada. Es todo gracias a ti, a Meg y a Brooke, y por eso me siento en deuda con vosotros. ¿Qué haremos cuando terminemos de comer? —preguntó Laurie, como si la comida fuese su último as en la manga.
—PodrÃamos jugar hasta que refresque un poco. Yo he traÃdo «Autores» y es posible que la señorita Kate conozca algún entretenimiento nuevo y agradable. Ve a preguntarle; es tu invitada y deberÃas pasar más tiempo con ella.
—¿Acaso tú no eres mi invitada también? Pensé que se llevarÃa bien con Brooke, pero a él solo le interesa hablar con Meg y Kate no hace sino mirarlos todo el rato con ese ridÃculo anteojo que ha traÃdo. De todos modos, iré con tal de que dejes de darme lecciones de urbanidad. No eres la persona más indicada, Jo.