Mujercitas
Mujercitas —Supongo que su madre prefiere que aprenda otras cosas. La mÃa también, pero yo le demostré que tenÃa talento después de tomar unas cuantas clases a escondidas y a partir de entonces me animó a continuar. ¿No podrÃa pedirle ayuda a su institutriz?
—No tengo.
—Ah, olvidaba que las jóvenes norteamericanas suelen ir a la escuela. Papá dice que aquà las escuelas son excelentes. Usted irá a una privada, ¿verdad?
—No voy a la escuela. De hecho, yo soy institutriz.
—¡Oh! ¿En serio? —dijo la señorita Kate por no decir «¡Qué horror, querida!», aunque su tono y la expresión de su rostro la delataban, hasta el punto de que Meg se puso roja y deseó no haber sido tan sincera.
El señor Brooke levantó la vista y dijo:
—Las jóvenes norteamericanas valoran la independencia tanto como sus antepasados y se las admira y respeta por ganarse la vida por sà mismas.