Mujercitas
Mujercitas Jo se aclaró la voz, respiró hondo y empezó a leer muy deprisa. Las muchachas siguieron con interés la historia, romántica y dramática, en la que al final morÃan casi todos los personajes.
—Me gusta la parte en que se descubre ese cuadro magnÃfico —comentó Amy cuando Jo acabó de leer.
—Yo prefiero la historia de amor. Viola y Angelo son dos de nuestros nombres favoritos. Qué curioso ¿verdad? —dijo Meg secándose las lágrimas de emoción que habÃa provocado la trágica narración amorosa.
—¿Quién lo ha escrito? —preguntó Beth, que notaba algo raro en la expresión de Jo.
La joven lectora se incorporó, bajó el periódico, puso cara de satisfacción y con una divertida mezcla de solemnidad y emoción anunció en voz alta:
—¡Vuestra hermana!
—¿Has sido tú? —exclamó Meg dejando caer su costura.
—Es muy bueno —comentó Amy como si fuese un crÃtico literario.
—¡Lo sabÃa! ¡Lo sabÃa! ¡Oh, Jo, estoy muy orgullosa de ti! —Beth corrió a abrazarla y celebrar aquel espléndido éxito.