Mujercitas
Mujercitas ¡Qué alegres estaban todas! Meg no lo creyó del todo hasta que vio el nombre «Josephine March» impreso en el periódico; Amy comentó los méritos artísticos del relato y ofreció algunas ideas para una segunda parte, lo que no parecía posible puesto que la pareja protagonista había muerto; Beth empezó a cantar y saltar de emoción; Hannah entró y exclamó «¡Menuda sorpresa! ¿Quién lo iba a imaginar?», visiblemente impresionada por «los logros de Jo»; al saber lo ocurrido, la señora March se sintió muy orgullosa de su hija; Jo rió, con lágrimas en los ojos, y dijo que acabaría pareciendo un pavo real si no paraban de alabarla. Así, el águila de la satisfacción planeó sobre la casa de los March mientras el periódico pasaba de mano en mano.
—Cuéntanoslo todo… ¿Cuándo salió? ¿Cuánto te han pagado? ¿Qué crees que dirá papá? ¿No se ha burlado Laurie? —preguntaron todas a la vez, arremolinadas alrededor de Jo, puesto que para la familia cualquier pequeña alegría era motivo de celebración.