Mujercitas
Mujercitas A mà querida hermana Margaret, mi anillo de turquesa (si lo consigo), mi caja verde con el dibujo de las tórtolas, un lazo para su cuello y el retrato que le hice para que recuerde a su pequeña.
A Jo, el broche que está reparado con lacre, mi tintero de bronce —del que ella perdió la tapa— y mi precioso conejo de yeso en señal de lo mucho que me arrepiento de haber quemado su manuscrito.
A Beth (si me sobrevive), mis muñecas y mi escritorio, mi abanico, mis cuellos de lino y mis zapatillas nuevas si le quedan bien, ya que después de enfermar estará más delgada. Y, por la presente, declaro estar muy arrepentida por haberme burlado de la vieja Joanna.
A mi amigo y vecino Theodore Laurence, mi carpeta de papel maché, mi caballo de yeso, aunque dijo que no tenÃa cuello. También, en compensación por su ayuda en horas de aflicción, puede elegir de mis obras la que prefiera, aunque la mejor es Nuestra señora.
A nuestro venerable benefactor, el señor Laurence, mi caja púrpura con espejo en la tapa, para que guarde en ella sus plumas y recuerde a la niña fallecida que tanto le agradece los favores hechos a su familia, sobre todo a Beth.
A mi mejor amiga Kitty Bryant, mi delantal de seda azul y mi anillo de cuentas doradas, con un beso.