Mujercitas
Mujercitas —Mamá y yo vamos a esperar a John. Aún quedan unas cuantas cosas por arreglar —explicó Meg, que se alejó enseguida.
—Beth y yo vamos a casa de Kitty Bryant a buscar más flores para mañana —añadió Amy después de probarse el pintoresco sombrero de su amigo sobre sus pintorescos rizos y disfrutar del efecto tanto como el resto.
—Venga, Jo, no abandones a un amigo. Estoy tan exhausto que no podrÃa llegar hasta casa sin ayuda. No te quites el delantal; no sé para qué lo usas, pero te favorece mucho —comentó Laurie mientras Jo lo guardaba en su amplio bolsillo y le tendÃa el brazo para que su amigo se apoyase en ella.
—Bueno, Teddy, quiero que hablemos seriamente sobre mañana —empezó Jo mientras caminaban cogidos del brazo—. Quiero que me prometas que te comportarás como es debido, que no harás travesuras ni echarás a perder nuestros planes.
—No habrá travesuras.
—Y no digas tonterÃas cuando tengamos que mantener la compostura.
—Yo nunca hago nada semejante; ésa es tu especialidad.
—Y te ruego que no me mires durante la ceremonia, porque si lo haces me echaré a reÃr.