Mujercitas
Mujercitas Se oyó el ruido de algo al caer, seguido de un grito. Laurie soltó una carcajada y exclamó divertido: «¡Por Júpiter, Jo, has vuelto a estropear el pastel!», tras lo cual sobrevino un frenesà de actividad que apenas tocaba a su fin cuando empezaron a llegar los primos, con lo que pudieron al fin «dar inicio a la fiesta», como solÃa decir Beth de niña.
—No permitas que ese joven gigante se me acerque; es más molesto que un mosquito —susurró la anciana a Amy cuando la sala empezó a llenarse y vio la cabellera negra de Laurie sobresalir entre el gentÃo.
—Ha prometido que hoy se comportará y, cuando quiere, es un joven muy educado —afirmó Amy, y fue a avisar a Hércules de que tuviera cuidado con el dragón. La advertencia tuvo como resultado que el joven rondase a la anciana con gran devoción y la mantuviese muy entretenida.