Mujercitas
Mujercitas 
La gente tarda en entender que existe una diferencia entre el talento y el genio, y la lección es tanto más difícil de aprender cuando se es joven y ambicioso. Amy empezaba a vislumbrarlo en medio de grandes tribulaciones. Confundiendo entusiasmo e inspiración, probó suerte en distintas ramas del arte con la audacia propia de la juventud. Durante una larga temporada, abandonó las figuras de arcilla y se dedicó en cuerpo y alma a los dibujos con plumilla, tarea en la que demostró tener tan buen gusto y habilidad que sus elegantes obras resultaron no solo bonitas sino también rentables. Sin embargo, se le cansaba mucho la vista al trabajar con la pluma, de modo que desistió y decidió probar con el pirograbado. Mientras le duró el capricho, la familia temió que provocara un incendio. El olor a madera quemada se instaló en la casa, del desván y del cobertizo salía humo con alarmante frecuencia, había hierros candentes por todas partes y, cuando se iba a acostar, Hannah dejaba un cubo con agua y una campanilla cerca por si tenía que alertar de un incendio, Apareció un rostro de Rafael perfectamente delineado en la tabla de amasar y la cabeza de Baco en un barril de cerveza, un encantador querubín pasó a adornar la tapa del recipiente del azúcar y varios intentos fallidos de retratar a «Garrick comprando guantes a la niña pobre» proporcionaron la leña por un tiempo.
