Mujercitas
Mujercitas —Creo que tanto usted como yo lo harÃamos mejor si nos lo propusiésemos —comentó Jo, divertida por la admiración que aquella basura despertaba en el joven.
—Yo me sentirÃa muy afortunado si lo lograse. Dicen que la autora se gana muy bien la vida con sus escritos. —Y señaló el nombre que aparecÃa bajo el tÃtulo: la señorita S.L.A.N.G. Northbury.
—¿La conoce? —preguntó Jo con repentino interés.
—No, pero leo todas sus obras y tengo un amigo que trabaja en la redacción de este periódico.
—¿Y dice que se gana bien la vida escribiendo historias como ésta? —Jo miró con mayor respeto el agitado grupo retratado en la ilustración y el texto, adornado con una gran cantidad de signos de exclamación.
—¡Claro que sÃ! Sabe lo que le gusta a la gente y le pagan muy bien por escribirlo.