Mujercitas
Mujercitas En ese momento, dio inicio la conferencia, pero Jo no se enteró de casi nada porque, mientras el profesor Sands sentaba cátedra sobre Belzoni, Keops, escarabeos y jeroglíficos, ella anotaba discretamente la dirección del periódico, resuelta a presentarse al concurso de narración anunciado en aquellas páginas y a hacerse con los cien dólares del premio. Cuando la conferencia terminó y el público se despertó, la joven ya había creado una magnífica fortuna en su imaginación (no sería la primera basada en el papel) y estaba absorta en la invención de la historia, tratando de decidir si el duelo debía ir antes de la fuga o después del asesinato.