Mujercitas
Mujercitas Al llegar a casa, no comentó nada acerca de sus planes y, al día siguiente, se puso a trabajar, para inquietud de su madre, a la que siempre le generaba cierta angustia ver a su hija en brazos de las musas. Jo nunca había escrito relatos de este tipo y lo más parecido eran las dulzonas historias de amor que inventaba para el Spread Eagle. Su experiencia teatral y sus muchas y heterogéneas lecturas se convirtieron en una útil fuente de inspiración de la que extrajo ideas para efectos dramáticos, argumento, vocabulario y vestuario. La joven imprimió al relato toda la desesperación de que fue capaz dada su limitada experiencia con tan incómoda emoción y, puesto que había situado la trama en Lisboa, escogió un terremoto como sobrecogedor y apropiado dénouement. Con suma discreción, envió el manuscrito acompañado de una nota en la que decía que de no ganar el premio, con el que apenas se atrevía a soñar, la autora estaría dispuesta a vender la historia por la suma que considerasen adecuada.
