Mujercitas
Mujercitas —Mamá, dijiste que recibir crÃticas me serÃa de ayuda, pero ¿cómo es posible, cuando los comentarios son tan contradictorios que no sé si he escrito un libro prometedor o desobedecido los diez mandamientos? —exclamó la pobre Jo contemplando una pila de reseñas cuya lectura la habÃa llevado del orgullo y la alegrÃa a la cólera y el desánimo en cuestión de segundos—. Este hombre dice: «Un libro exquisito, lleno de verdad, belleza y ternura; todo en él es dulzura, pureza y ejemplaridad» —leyó la perpleja autora—. Y mira lo que dice el siguiente: «La tesis que defiende el libro es mala, está plagado de nociones perversas, ideas espiritistas y personajes poco creÃbles». Bien, puesto que no defiendo tesis alguna, no creo en el espiritismo y me he inspirado en la vida para crear mis personajes, no veo cómo podrÃa tener razón este crÃtico. Otro opina: «Es una de las mejores novelas estadounidenses aparecidas en los últimos años». (Yo conozco unas cuantas mucho mejores). Y el siguiente afirma: «Aunque es un escrito original, lleno de fuerza y sentimiento, lo considero un libro peligroso». ¡Caray! Algunos se burlan, otros la alaban en exceso y casi todos creen que he querido defender una tesis, cuando de hecho la escribà para divertirme y ganar dinero. PreferirÃa haberla publicado entera o no haberla sacado a la luz, porque me horroriza que se me juzgue erróneamente.