Mujercitas
Mujercitas El Palais Royal es un lugar de ensueño que alberga tanta bijouterie y cosas maravillosas que casi me vuelvo loca por no poder comprar nada. Fred pretendía regalarme alguna pieza pero, por supuesto, no se lo permití. Luego fuimos al Bois de Boulogne y a los Champs Elysées, que son magnifiques. He visto a la familia imperial en varias ocasiones. El emperador es un hombre feo y de aspecto serio, la emperatriz es pálida y hermosa, pero tiene un gusto horroroso para vestir; una vez llevaba un vestido púrpura, un sombrero verde y unos guantes amarillos. El pequeño Napoleón es un niño guapo que se pasa el rato charlando con su tutor y saluda con la mano a la gente cuando desfila en una carroza tirada por cuatro caballos, con postillones vestidos con chaqueta de satén rojo y guardia montada delante y detrás del vehículo.

Solemos pasear por los preciosos jardines de les Tuileries, aunque yo prefiero los de Luxembourg, más antiguos. Père la Chaise es un cementerio de lo más curioso; muchas de las tumbas parecen habitaciones pequeñas y, al mirar en su interior, descubres una mesa con imágenes del fallecido y sillas para los que acuden a llorar su muerte. ¡Qué francés resulta todo eso! ¿No os parece?