Mujercitas
Mujercitas Nuestras habitaciones dan a la rue de Rivoli; desde el balcón vemos la calle, larga y magnífica de principio a fin. Es tan agradable que cuando estamos cansadas de las visitas nos quedamos en el hotel y pasamos la tarde charlando y descansando en el balcón. Fred es de lo más entretenido y, además, es el joven más encantador que conozco —excepción hecha de Laurie—. Sus modales son exquisitos. Preferiría que fuese moreno porque no me gustan los muchachos rubios, pero los Vaughn son una familia excelente y muy rica, así que no seré yo quien ponga pegas a su cabello claro, sobre todo cuando el mío es aún más rubio que el suyo.
La semana que viene partiremos rumbo a Alemania y Suiza y apenas pararemos durante el viaje, de modo que solo podré enviaros unas cuantas líneas. Pero escribiré mi diario y procuraré «recordar y describir con la máxima precisión las maravillas que tenga la suerte de contemplar», tal y como me aconsejó papá. Ésta es una práctica muy útil para mí; cuando veáis mi cuaderno de apuntes, los bocetos os ayudarán a entender mi viaje mejor que mis torpes palabras.
Adieu, recibid todas mi más tierno abrazo.
VOTRE AMIE
Heidelberg
Querida mamá: