Mujercitas

Mujercitas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A pesar de su preocupación, estaba especialmente hermosa y elegante. La joven solía caminar acompasadamente, casi nunca corría, no iba con su estilo, pensaba. Como era alta, consideraba que el aire que mejor le iba no era el de muchacha deportista o enérgica sino el de dama majestuosa, como la diosa Juno. Mientras esperaba a Laurie, recorrió el salón de un extremo a otro; aunque en una ocasión, se detuvo bajo la lámpara de araña porque se dijo que su cabello brillaría más, pero luego lo pensó mejor y se fue a un rincón, como si se avergonzase de lo infantil de su deseo de causar una buena impresión. Y fue un acierto, ya que Laurie entró sin hacer ruido y la vio de pie, junto a una ventana, con la cabeza medio vuelta, recogiéndose la falda con una mano, y al ver su figura esbelta y vestida de blanco contra las cortinas rojas le pareció una escultura bella y perfecta.

—¡Buenas noches, Diana! —saludó Laurie con esa expresión de satisfacción que a Amy tanto le gustaba ver en sus ojos cuando la miraba.

—¡Buenas noches, Apolo! —repuso sonriendo a su vez, porque él también estaba especialmente impresionante, y la idea de entrar en la sala de baile del brazo de un hombre tan encantador hizo que se apiadase de las cuatro señoritas Davis.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker