Mujercitas
Mujercitas La gente que se reunió aquella noche en la salle à manger era de lo más variopinta, como solo en Europa se encuentra. Los hospitalarios anfitriones norteamericanos habían invitado a todos sus conocidos en Niza y, como no tenían nada en contra de los títulos, se habían asegurado la presencia de unos cuantos nobles que diesen brillo a su fiesta de Navidad.