Mujercitas
Mujercitas —Pues yo sà lo entiendo. —Y la señora March sonrió con picardÃa mientras Jo volvÃa a coger la carta y releÃa lo que Amy decÃa de Laurie.
Es tan hermoso sentirse amada como Laurie me ama. No es un hombre romántico, no habla demasiado de ello, pero lo veo y siento en todas sus palabras y gestos, y me siento tan feliz y honrada que no parezco la misma persona. No sabÃa lo bueno, generoso y tierno que era hasta ahora que me ha abierto su corazón, y he visto que está lleno de esperanzas y propósitos nobles. Saber que es para mà me llena de orgullo. Dice que, ahora que sabe que yo voy a estar a su lado, siente que su viaje será próspero y estará lleno de amor. Rezo para que asà sea y para estar a la altura de lo que él espera de mÃ, porque amo a mi galante capitán con toda la fuerza de mi alma y mi corazón y no le dejaré nunca mientras Dios quiera que sigamos juntos. ¡Oh, madre, nunca imaginé que el mundo podrÃa parecerse tanto al cielo cuando dos personas se aman y viven la una para la otra!
—¡Y esto dicho por nuestra frÃa, reservada y mundana Amy! En verdad el amor obra milagros. ¡Qué felices deben de ser! —Y Jo dobló con cuidado las hojas, como quien termina de leer una historia de amor que le ha mantenido en vilo hasta el final y ha de volver al dÃa a dÃa de nuevo.