Mujercitas
Mujercitas Meg impuso varias normas de conducta e hizo lo posible por mantenerlas, pero ¿qué madre está preparada para las artimañas, ingeniosas salidas y tranquila audacia de hombres y mujeres en miniatura que actúan como los taimados ladronzuelos de Oliver Twist?
—Demi, no comas más pasas o te pondrás malo —dice la madre a la personita que se ofrece a ayudar en la cocina con tenaz regularidad los dÃas en los que está previsto preparar pudin de pasas.
—Me gusta estar malo.
—No te quiero aquÃ, asà que ve a ayudar a Daisy con las empanadas.
Se va de mala gana pero, como sus errores pesan sobre su conciencia, al cabo de un rato, cuando encuentra una nueva oportunidad de enmendarlos, consigue engatusar a su madre.
—Ahora, como te has portado muy bien, puedes pedirme lo que quieras —comenta Meg acompañando a su ayudante escaleras arriba, con el pudin a salvo en la cocina.
—¿De verdad, mamá? —pregunta Demi, al que se le acababa de ocurrir una idea brillante.