Mujercitas
Mujercitas —No le veo la gracia —dijo ella, muy seria, cuando pudieron oÃrla—. Me parece muy normal que un profesor quiera abrir una escuela y que yo prefiera vivir en una casa de mi propiedad.
—Se está dando aires —dijo Laurie, que pensaba que la idea no era más que una buena broma—. ¿Puedo preguntar cómo pensáis mantener el colegio? Si todos los estudiantes son pequeños granujas, mucho me temo que la cosecha no será muy provechosa desde el punto de vista material, señora Bhaer.