Ocho primos
Ocho primos Al detenerse el doctor Alec, Archie cerró la puerta del cajón con máximo respeto, como si en su interior estuviese la momia de un rey de Egipto; Will y Geordie se miraron muy solemnemente, al parecer impresionadísimos, y Charlie manifestó caviloso desde la tapa de la carbonera en que estaba sentado:
—He oído hablar mucho de esqueletos en las casas[2], pero no creo que en todo el mundo haya uno tan útil e interesante como el nuestro.