Ocho primos
Ocho primos Todos sabemos perfectamente que es una cena de Navidad, de manera que no necesitamos desperdiciar palabras en describirla, y en cambio aprovecharé la ocasión para decir lo que ocurrió al final. El final tardó mucho en llegar, tanto que fue necesario encender el gas antes de que concluyeran el postre, pues había empezado a caer la nieve y la luz del día invernal se oscurecía con mucha rapidez. Esto fue razón sobrada para que se sintiesen más alegres al abrigo de los cuartos calientes y en medio de tanto espíritu gozoso. Archie parecía ser el más contento, tanto que Charlie le confió a Rosa sus sospechas de que el Jefe hubiese andado trasteando con las botellas.
Rosa rechazó indignada la insinuación, pues cuando se dijeron los brindis al estilo antiguo, para dar gusto a los ancianos, observó que los chicos de la tía Jsssie llenaron sus vasos de agua, y lo mismo había hecho ella con el suyo a pesar de las pullas del Príncipe.