Ocho primos
Ocho primos La tía Paz fue transportada hasta el comedor y sentada en un sillón imponente. Sólo en este día se reunía con la familia, y al mirarlos parecía decirse que aquéllos eran «mensajeros de paz en la tierra». Esto lo dijo el tío Alec, que ocupaba su puesto al lado de la señora, mientras el tío Mac acompañaba a la tía Abundancia en el otro extremo.
—Apenas si he probado bocado en el desayuno, y he hecho todo lo posible por abrirme un apetito enorme, pero, en realidad no me creo capaz de comer mucho, a menos de que haga saltar los botones —dijo Geordie por lo bajo a Will, contemplando entre suspiros las bendiciones que tenía ante su vista.
—Nadie sabe que puede hacer hasta que lo intenta —contestó Will, atacando el plato atiborrado de comida con la evidente intención de dejar bien parados sus prestigios.