Ocho primos
Ocho primos La tía Abundancia estaba demasiado absorta en la comida como para prestar atención a ninguna otra cosa; de no ser por esto, habría notado el efecto que su nuevo gorro producía en los chicos. La buena señora no negaba que era muy afecta de los gorritos con adornos, y en aquel momento el suyo era magnífico. La alta estructura de encaje se adornaba con cintitas, de tal modo que parecía como si una bandada de mariposas amarillas se hubiese posado en su cabeza anciana. Cuando corría de un cuarto a otro, con sus cortos e inquietos pasitos, todo aquello temblaba y tan cómico era el efecto, que Archie tuvo que apretar las bocas de los mocosuelos con las cortinas hasta que se les pasase el primer ataque de risa.
El tío Mac llevó a Fun See a cenar y por cierto que hizo bien, pues los chicos mayores encontraron distracción socorrida en las pullas de que hicieron objeto al chinito con motivo de su elegancia inesperada. Ahora vestía a la europea, y después de concurrir a una escuela durante seis meses hablaba el inglés notablemente bien. Su carita amarilla y sus ojillos rasgados contrastaban con los rubios Campbell que lo rodeaban. Will lo llamó «Tifón», queriendo decir «Tifón» (importante grado militar en las tropas japonesas), pero el apodo no le hizo gracia ninguna.