Eugenio Oneguin
Eugenio Oneguin ¡Qué triste es para mí tu aparición, primavera, época del amor! ¡Qué inquietud inexplicable se apodera de mi alma y de mi sangre! ¡Con qué triste enternecimiento gozaba yo del soplo de la primavera en el seno de la rústica tranquilidad! ¿Me son extraños el goce y todo lo que anima, lo que alegra, lo que da júbilo? Lo que resplandece, ¿causa aburrimiento y fatiga en mi alma, muerta desde tiempo? ¿Todo le parece oscuro?
Al no escuchar el nuevo sonido de los bosques y al no alegrarnos del retorno de las hojas perecidas en otoño, ¿nos acordamos de la amarga despedida? ¿O tal vez asociamos el despertar de la Naturaleza a nuestros años marchitos, que no pueden renacer? A lo mejor nos viene a la memoria, en poético sueño, otra primavera pasada que hace palpitar nuestro corazón con el recuerdo de un país lejano, de una noche hermosa, de una luna…