Eugenio Oneguin

Eugenio Oneguin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Eugenio, segundo Kaverin, temía a los críticos envidiosos; era un pedante en el vestir, y lo que nosotros llamaríamos un petimetre. Se pasaba, por lo menos, tres horas delante del espejo y salía del tocador semejante a la Venus si, ataviada de traje masculino, la diosa se dirigiese a un baile de máscaras. En la Europa actual, entre la gente educada, el arreglo de las uñas no parece una tarea pesada.

Entreteniendo vuestra mirada curiosa, yo podría describir aquí su traje a la última moda. Claro que esto sería atrevido, mas describir es mi asunto. Pero en ruso no existe ninguna de estas palabras: pantalón, frac, chaleco; lo reconozco y me excuso, pues ya sin esto mi pobre estilo podría contener menos palabras extranjeras, aunque haya consultado el diccionario académico.

Ahora no es éste nuestro objeto; es mejor, corramos deprisa al baile, adonde va Onieguin en una carretela de alquiler. Los dobles faroles del coche forman arco iris en la nieve, y a lo largo de la dormida calle irradian alegremente su luz sobre las casas apagadas. Súbitamente brilla una soberbia casa, toda rodeada de lamparillas; en los ventanales se divisan sombras, perfiles de damas y de famosos donjuanes. He aquí a nuestro héroe, que se acerca a la entrada, pasa delante del portero, sube los escalones como una flecha, se alisa el pelo con una mano y entra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker