La hipótesis del amor
La hipótesis del amor El día que decidió enfrentarlo fue lluvioso, como si el universo reflejara el caos en su interior. Encontró a Adam en el laboratorio, revisando un informe con su típica expresión concentrada.
—Quiero hablar contigo —dijo Olive, su voz más firme de lo que esperaba.
Adam levantó la mirada, sus ojos oscuros fijos en los de ella. —Estoy escuchando.
Olive tomó aire, preparándose para lo que estaba a punto de decir. —No puedo seguir con esto.
Adam no respondió de inmediato. Cerró el informe y cruzó los brazos, como si estuviera procesando sus palabras.
—¿Qué es lo que no puedes seguir haciendo? —preguntó finalmente.
—Todo esto. Fingir que somos algo que no somos. Fingir que estoy bien con todo esto.
Por un momento, el silencio entre ellos fue ensordecedor. Olive esperaba que Adam se enfadara, que discutiera con ella, pero lo único que dijo fue: —Está bien.
Esa respuesta la desarmó por completo. Sin siquiera darse cuenta, una lágrima resbaló por su mejilla. Adam dio un paso hacia ella, pero Olive levantó una mano para detenerlo.
—No… no necesito que me consueles. Solo necesito… espacio.