La hipótesis del amor
La hipótesis del amor —Claro, porque “bien” siempre significa estar al borde de un colapso, ¿verdad?
Olive lo miró, queriendo discutir, pero su garganta se cerró. Malcolm dejó el tema, pero la semilla ya estaba plantada: ¿y si había cometido un error?
El punto de quiebre llegó una tarde lluviosa, cuando Olive recibió un correo de su supervisora, la doctora Aslan. Su investigación estaba ganando tracción, pero necesitaba respaldo financiero, y había una reunión clave con un grupo de donantes en la que tendría que presentar sus avances. Olive sabía que era crucial, pero la sola idea de enfrentarse a otra sala llena de ojos críticos la aterrorizaba.
Aquella noche, mientras revisaba su presentación en el laboratorio vacío, sintió que el pánico empezaba a burbujear. Las diapositivas no estaban lo suficientemente claras. Los datos podían ser interpretados de mil maneras. ¿Y si no era suficiente?
La puerta se abrió, y Olive levantó la vista. Por un momento, su corazón dio un vuelco al ver a Adam parado allí.
—Perdón, no quería interrumpir —dijo, aunque no se movió de la puerta.
Olive negó con la cabeza, demasiado agotada para discutir. —Está bien.