La hipótesis del amor
La hipótesis del amor La honestidad de sus palabras la desarmó. Durante tanto tiempo, había pensado que Adam era inalcanzable, una fuerza imparable de lógica y control. Pero ahora, frente a ella, parecía tan vulnerable como ella misma.
—No quiero que esto sea otra cosa falsa en mi vida —dijo Olive, su voz temblando con la intensidad de todo lo que sentía—. No quiero seguir escondiéndome.
Adam asintió lentamente, como si estuviera procesando sus palabras con cuidado. Luego, sin previo aviso, dio otro paso hacia ella, cerrando la distancia entre ellos.
—Entonces no lo hagas.
Olive lo miró, su corazón latiendo con fuerza. Y esta vez, cuando Adam levantó una mano para apartar un mechón suelto de su rostro, ella no se echó atrás.
—¿Esto es real? —preguntó Olive, su voz apenas un susurro.
Adam dejó escapar un suspiro, uno que parecía llevarse consigo el peso de toda la tensión que había entre ellos. —Es lo único real que tengo.
La declaración cayó sobre ella como un golpe suave pero contundente. Sin pensarlo más, Olive se acercó y lo besó, esta vez sin dudas, sin mentiras, sin nada que ocultar. Fue un beso cargado de todo lo que habían reprimido: el miedo, el deseo, la esperanza.