La quÃmica del amor (Contraluz)
La quÃmica del amor (Contraluz) —Königswasser —dijo Levi, pronunciando su apellido como si cada sÃlaba fuera una piedra que tenÃa que cargar.
Bee respiró hondo. —Ward —respondió con una sonrisa que no llegó a sus ojos.
HabÃa imaginado ese encuentro de muchas formas: con él ignorándola, despreciándola, tal vez incluso intentando socavarla desde el primer momento. Pero lo que encontró fue algo diferente. Levi no se lanzó a la ofensiva. En cambio, sus ojos siguieron cada uno de sus movimientos con precisión quirúrgica, como si estuviera evaluándola en silencio. Y ese silencio era peor que cualquier ataque.
La reunión empezó. Levi expuso los detalles técnicos del proyecto con una precisión que rozaba la obsesión. Mientras hablaba, Bee no pudo evitar fijarse en cómo sus manos se movÃan con seguridad sobre las proyecciones holográficas, cómo su voz grave llenaba la sala con autoridad. Era irritante. Perfectamente irritante.
—¿Algo que añadir, doctora Königswasser? —preguntó Levi, girándose hacia ella con esa calma que parecÃa un reto en sà misma.
