El dÃa que dejó de nevar en Alaska
El dÃa que dejó de nevar en Alaska —No somos nuestras cicatrices.
Ese momento podrÃa haber sido suficiente para romper todos los muros. Pero justo cuando parece que todo podrÃa sanar, el peso de sus culpas los alcanza. La revelación de los errores de Nilak, su participación en los eventos que llevaron a la muerte de Annie, sale a la superficie como un iceberg.
Heather siente que la tierra se abre bajo sus pies.
—¿Cómo pudiste...? —balbucea, incapaz de terminar la frase.
Nilak no se defiende. Solo la mira, derrotado.
El frágil puente que habÃan construido empieza a resquebrajarse. Y esta vez, el hielo puede no soportar el peso de sus pasados.
La primavera parece más lejana que nunca.
El invierno nunca se habÃa ido realmente. Solo estaba agazapado, esperando.
Tras la confesión de Nilak, Heather siente que ha perdido todo punto de apoyo. La confianza, construida tan lentamente, se derrumba en segundos como una frágil casa de nieve. Su primer impulso es el que mejor conoce: correr. Desaparecer antes de que el dolor la consuma.
