La teoría de los archipiélagos
La teoría de los archipiélagos En la primavera de 2018, Martín, de 72 años, regresa al pueblo donde vivió un amor que marcó su vida. Con el peso de los años y el miedo a que su búsqueda sea en vano, alquila una habitación en un hostal, cargando poco más que recuerdos y un viejo cuaderno de dibujo. Sabe que el tiempo es implacable y que esta es su última oportunidad de hallar respuestas. Pero lo que busca no es un cuerpo, sino descubrir si una historia efímera, intensa y perdida en el tiempo aún puede sobrevivir entre las sombras del pasado.
Martín llegó al pueblo como un náufrago atrapado en un cuerpo desgastado por los años. Los recuerdos eran la única brújula que lo guiaba, aunque estos parecían difusos, desdibujados por el tiempo y la nostalgia. Aparcó su coche frente al hostal, un edificio de fachada descuidada, con persianas torcidas que el viento hacía crujir. Desde el asiento del copiloto, un cuaderno de dibujo viejo y gastado lo observaba como un testigo silencioso de su vida.
―¿Cuántas noches estará? ―preguntó la mujer del mostrador, su voz monótona, como si cada huésped que llegara cargara el mismo peso.
―No lo sé todavía ―respondió Martín, mirando el suelo de madera envejecida. Quería decirle que no buscaba un lugar para dormir, sino una última oportunidad, pero las palabras se le atragantaron.
