Divina Comedia
Divina Comedia —¡Eh! Dime: ¿cuánto dinero exigió Nuestro Señor de San Pedro antes de poner las llaves en su poder? En verdad que no le pidió más sino que lo siguiera. Ni Pedro ni los otros pidieron a MatÃas oro ni plata, cuando fue elegido para reemplazar al que perdió su alma traidora[159]. Permanece, pues, ahà porque has sido castigado justamente y guarda bien la mal adquirida riqueza, que tan atrevido te hizo contra Carlos[160]. Y si no fuese porque aún me contiene el respeto por las llaves soberanas que poseÃste en tu alegre vida, emplearÃa palabras mucho más severas. Porque vuestra avaricia contrista al mundo, pisoteando a los buenos y ensalzando a los malos. Pastores, a vosotros se referÃa el Evangelista cuando vio prostituida ante los reyes a la que se sienta sobre las aguas; a la que nació con siete cabezas y obtuvo autoridad por sus diez cuernos mientras la virtud agradó a su marido[161]. Os habéis construido dioses de oro y plata; ¿qué diferencia, pues, existe entre vosotros y los idólatras, sino la de que ellos adoran a uno y vosotros adoráis a ciento? ¡Ah, Constantino! ¡A cuántos males dio origen no tu conversión al Cristianismo, sino la donación que de ti recibió el primer papa que fue rico[162]!.