Divina Comedia
Divina Comedia —¿Tú también eres de los insensatos? En el Infierno la piedad consiste en no tener piedad. ¿Quién es más criminal que el que se lamenta contemplando la justicia divina? Levanta la cabeza, levántala y mira a aquel por quien se abrió la tierra en presencia de los tebanos, que exclamaban: «¿Adónde caes, Anfiarao? ¿Por qué abandonas la guerra?». Y no cesó de caer en el Infierno hasta llegar a Minos, que se apodera de todos los culpables[163]. Mira cómo ha convertido sus espaldas en pecho: por haber querido ver demasiado hacia adelante, ahora mira hacia atrás y anda su camino al revés. Mira a Tiresias, que mudó de aspecto cuando de varón se convirtió en hembra, cambiando también todos sus miembros, y hubo de abatir con su vara a las dos serpientes unidas para poder recobrar su condición viril. El que acerca sus espaldas al vientre de aquél, porque va tras él, es Aronte, que tuvo por morada una gruta de blancos mármoles en las montañas de Luni, cultivadas por los campesinos que habitan sus faldas, y desde allà no habÃa nada que limitara su vista cuando contemplaba el mar o las estrellas. Aquella que con los destrenzados cabellos cubre sus pechos, por lo cual se ocultan a tus miradas, y tiene en este lado de su cuerpo las partes velludas, fue Manto, que recorrió muchas comarcas hasta que se detuvo en el sitio donde yo nacÃ; por lo cual deseo que me prestes un poco de atención. Luego que su padre salió de la vida y que fue esclavizada Tebas, la ciudad de Baco, Manto anduvo errante por el mundo durante mucho tiempo. Allá arriba, en la bella Italia, existe un lago al pie de los Alpes que ciñen la Alemania por la parte superior del Tirol, el cual se llama Benaco. Mil corrientes, y aún más, según creo, vienen a aumentar, entre Garda, Val-Camonica y el Appenino, el agua que se estanca en dicho lago.