Divina Comedia
Divina Comedia Cuando le oà hablarme con ira me volvà a él tan abochornado, que aún conservo vivo el recuerdo en mi memoria; y como quien sueña una desgracia, que aun soñando desea soñar y anhela ardientemente que sea sólo sueño lo que ya lo es, asà estaba yo, sin poder proferir una palabra, por más que quisiera excusarme; y a pesar de que con el silencio me estaba excusando, no creÃa hacerlo asÃ[233].
—Con menos vergüenza habrÃa bastante para borrar una falta mayor que la tuya —me dijo el Maestro—; consuélate. Y si acaso vuelve a suceder que te reúnas con gente entregada a semejantes debates, piensa en que estoy siempre a tu lado. Porque querer oÃr esto es querer oÃr una bajeza.