Divina Comedia
Divina Comedia ANTEPURGATORIO: LAS ALMAS DE LOS EXCOMULGADOS. EL REY MANFREDO
Buscando un camino accesible por donde comenzar la escalada, encuentran a un grupo de almas que los guían. Entre ellas va la de Manfredo, rey de Sicilia, que explica cómo por su arrepentimiento ha logrado salvarse, aunque todavía está en el Antepurgatorio.
Mientras la repentina fuga dispersaba por la campiña a aquellas almas, que se volvían hacia la montaña donde la razón divina las aguija, me acerqué a mi fiel compañero, porque ¿cómo habría podido seguir sin él mi viaje? ¿Quién me habría sostenido al subir por la montaña? Me pareció que mi Guía estaba por sí mismo arrepentido de su flaqueza. ¡Oh conciencia digna y pura! ¡Qué amargo roedor es para ti la más pequeña falta! Cuando sus pies cesaron de caminar con aquella precipitación que se aviene mal con la majestad de la persona, mi mente, desechando el pensamiento que la inquietaba, concentró su atención, como deseosa de recibir nuevas impresiones; y me puse a contemplar el monte más alto de cuantos hacia el Cielo se elevan sobre las aguas. El Sol, que a mis espaldas despedía su rubicunda luz, quedaba interceptado por mi cuerpo, en el que se apoyaban sus rayos. Y cuando vi que sólo delante de mí se oscurecía la tierra volvime de lado, temeroso de haber sido abandonado. Mi Protector entonces empezó a decirme, vuelto hacia mí:
