Divina Comedia
Divina Comedia —¡Ah!, cuando vuelvas al mundo y hayas descansado de tu largo viaje —continuó un tercer espÃritu, luego que hubo acabado de hablar el segundo—, acuérdate de mÃ, que soy la PÃa. Siena me hizo y las Marismas me deshicieron; bien lo sabe aquel que, siendo ya viuda, me puso en el dedo su anillo, enriquecido de piedras preciosas[35].