Divina Comedia
Divina Comedia De esta suerte, pidiendo para ellas y para nosotros un feliz viaje, iban aquellas almas soportando su carga, semejante a la que a veces cree uno llevar cuando está soñando. Desigualmente cargadas y desfallecidas caminaban alrededor del primer círculo, a fin de purificarse de las vanidades del mundo. Si desde allí siempre se ruega por nosotros, ¡qué no podrán decir y hacer por ellas desde aquí los que a su voluntad reúnen la gracia divina[72]!. Es preciso ayudarles a lavarse las manchas que del mundo llevaron, para que puedan llegar, limpias y ágiles, hasta las estrelladas esferas.
—¡Ah! Que la justicia y la piedad os alivien pronto de vuestro peso, de modo que podáis desplegar las alas y elevaros según vuestro deseo; mostradnos por qué lado se va más pronto hacia la escala, y si hay más de un camino, enseñadnos cuál es el menos pendiente, pues este que viene conmigo es muy tardo en subir a causa de la carne de Adán de que está revestido.
No pudimos averiguar de quién procedían las palabras que respondieron a estas que había proferido aquel a quien yo seguía; pero contestaron: