Divina Comedia

Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Caminando ya el Sol hacia la noche, parecía quedarle por recorrer tanto espacio como el que media entre el principio del día y el punto donde aquél señala el término de la hora tercia en la esfera que, cual niño inquieto, se mueve continuamente: allí era ya la tarde y aquí medianoche[96]. Los rayos solares nos herían de lleno en el rostro, porque habíamos dado la vuelta en derredor de la montaña e íbamos directamente hacia el ocaso; cuando sentí que el resplandor deslumbraba mis ojos mucho más que antes y, siéndome desconocida la causa, me quedé estupefacto. Levanté las manos y me formé con ellas una sombra encima de las cejas como protección contra el exceso de luz. Como cuando en el agua o en el espejo rebota el rayo luminoso, elevándose al lado opuesto de idéntica manera a como desciende, y desviándose por ambas partes a igual distancia de la caída de la piedra, según demuestran la experiencia y el arte, así me pareció ser herido por una luz que delante de mí se reflejaba, por lo cual aparté de ella presurosamente los ojos[97].

—¿Qué es aquello, amado Padre, de que no puedo, por más que haga, resguardar mi vista —dije—, y que parece venir hacia nosotros?



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker