Divina Comedia
Divina Comedia —No te asombres si los ángeles del Cielo te deslumbran todavÃa —me respondió—; es uno de ellos que viene a invitar a un alma para que suba. En breve no sólo podrás contemplar estas cosas sin molestias, sino que te serán tanto más deleitables cuando más dispuesta esté tu naturaleza para sentirlas.
Luego que llegamos cerca del ángel bendito, con agradable voz nos dijo: «Entrad por aquà a una escalera que es menos empinada que las otras». SubÃamos ya, dejando en pos de nosotros aquel cÃrculo, cuando oÃmos cantar a nuestra espalda: «Beati misericordes» y «RegocÃjate tú que triunfas[98]». Mi Maestro y yo ascendÃamos solos y yo pensaba entre tanto sacar provecho de sus palabras, por lo que, dirigiéndome a él, le pregunté:
—¿Qué quiso decir el espÃritu de la Romaña al hablar de lo que requiere una posesión exclusiva?
Respondiome: