Divina Comedia
Divina Comedia —Guido del Duca conoce ahora el daño que causa su principal pecado: por eso lo condena, para que aprendáis con su ejemplo y no tengáis que pagar por una culpa semejante. Porque si vuestros deseos se cifran en bienes que puedan disminuirse dando a otros participación en ellos, la envidia excita a vuestros pulmones al suspiro; pero si el amor de la suprema esfera dirigiese hacia el Cielo vuestros deseos, no abrigarÃais tal temor en vuestro corazón. Pues cuanto más se dice en el Cielo «lo nuestro» tanto mayor es el bien que posee cada cual y mayor caridad arde en aquel recinto[99].
—Menos contento estoy que si me hubiese callado —dije— y ahora ofuscan más dudas mi mente. ¿Cómo puede ser que un bien distribuido entre muchos haga más ricos a sus poseedores?
A lo que me contestó: